Liblogs: Los renglones torcidos de Dios (Torcuato Luca de Tena)
Jueves, 26 de Febrero de 2009 por Claro
- Creí que tu padre lo había hecho desaparecer.
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- Compré otro.
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No pude evitar sorprenderme cuando, anoche, Inma hizo ese comentario al ver el libro en la mesa de mi salón. Efectivamente, mi padre lo había hecho desaparecer. Hace ya 16 años, casi 17.
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Volver a toparme con Los renglones torcidos de Dios ha sido reencontrarme con una parte de mi pasado que, hasta hace un tiempo, fue lo peor y lo mejor que me había pasado en la vida. Entre lo mejor, como alguno habrá imaginado, personas como Inma que desde entonces están ahí y sé que siempre lo estarán.
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Cuando yo tenía 16 años sufrí una fuerte depresión, lo que seguramente podría resultar sorprendente a aquellos que me conocen hoy día. En realidad, muy poca gente sabe de aquello y, en cuanto a los motivos… No vienen al caso, si es que en realidad los hubo.
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Precisamente, cuando estaba en la fase más aguda de aquella depresión, me regalaron por mi 17 cumpleaños Los renglones torcidos de Dios. Mi padre, con la mejor intención y dado mi estado en aquel momento, lo quitó de mi vista en cuanto descubrió la temática del libro que, para más INRI, tenía una protagonista que se llamaba igual que yo, Alicia. Pero tal fue la atracción que tenía el libro en mí que saqué uno de la biblioteca sin que él lo supiera. Me lo leí en un abrir y cerrar de ojos y recuerdo que me gustó mucho.
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No voy a entrar en el argumento para no fastidiarle la lectura a aquel que desee leerlo. Sólo me limitaré a decir que la protagonista, una mujer atractiva, muy inteligente y con una gran educación, ingresa en un hospital psiquiátrico supuestamente como enferma, a pesar de que ella mantiene que está totalmente cuerda.
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Hoy, tantos años después, descubro a ciencia cierta, lo que ya pensaba desde hacía tiempo… Los libros nacen, unas mejor y otras peor, pero somos nosotros los que los criamos. A veces, tienen poca sustancia, y nos llegan en un momento en que nos sentimos identificados con ellos y los acunamos como los mejores padres. Con cada página, vemos crecer nuestra criatura y llegamos a quererla, incluso a adorarla. En otras ocasiones, son muy buenos libros pero pasamos de ellos, no nos implicamos, no nos van sus balbuceos, sus primeras palabras ni las que nos darán después, no nos gusta su forma de ser… Y, en otras, las menos, somos realmente objetivos e, independientemente de la temática, que nos puede gustar más o menos, somos capaces de analizar el valor literario de una obra.
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Este segundo encuentro con el libro ha pasado la ITV, pero no me ha fascinado como entonces. Mi duda es cuál habría sido mi percepción si hoy, a los 33 años, con una vida de la que no me puedo quejar en absoluto, lo hubiera leído por primera vez. Hay un refrán por ahí que dice que “segundas partes nunca fueron buenas”. Por suerte y, aunque en la actualidad tengo predilección por una literatura que se detiene más en el detalle, las imágenes, las pequeñas cosas que hacen la vida grande, he de reconocer que sigo pensando que el libro tiene calidad. Cabe destacar ante todo las intervenciones de Alicia, su capacidad de respuesta, su lógica aplastante… Encontramos, por ejemplo, una disertación magnífica sobre el silencio donde nos convence de que este concepto como tal no existe. ¿O acaso, ahora, si lees esto en silencio, no te habla la mente cantidad de ideas ya sean negativas o positivas?
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Tal vez Alicia fuera la hebilla que Edgar Allan Poe pretendía abrochar al señalar que “La ciencia todavía no nos ha demostrado si la locura es o no la sublimación de la inteligencia.”
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8 Responses a “Liblogs: Los renglones torcidos de Dios (Torcuato Luca de Tena)”



Buen texto. No sé si habrá sido duro recordar esto…
Me dejas de piedra: para mí, en los casi dos años que te conozco, tu vida es perfecta: tu marido, tus niños, tu profesión tan autónoma… No podía sospechar un pasado depressivo, tanto como para que te tengan que ocultar un libro…
????????
Rigoletto
Claro sorprendente. Claro enigmática. Claro fascinante. Claro siempre por descubrir. Siempre Claro.
Besos.
Claro sorprendente. Claro enigmática. Claro fascinante. Claro siempre por descubrir. Siempre Claro.
(Perdón, puse mal el enlace.)
Besos.
Bomarzo: ha sido extraño… Es ya tan lejano que a veces dudo si realmente pasó en mi vida. En más de una ocasión, lo recuerdo en silencio y me sorprendo hasta yo misma. Supongo que si alguna vez tocamos fondo, ya sólo queda subir y, por suerte, antes y después de aquel episodio he estado bastante a flote. Será por ello que me fascina la natación, especialmente la que me ha sentir como pez en el agua. Por ejemplo, entre vosotros.
Rigo: tu reacción sería probablemente la que tendrían todos los que hoy día me conocen y entonces no sabían que existía. Sí, la depresión fue bien gorda. Y de no haber sido por apoyos como Inma y, sobre todo mis padres, no sé si habría salido tan relativamente pronto. De pequeña tenía a mis padres en un altar. A partir de entonces los subí aún más y fueron y son un gran pilar.
Tuve una infancia muy feliz, una juventud preciosa (con excepción de ese período, casi dos años) y desde entonces una vida que me ha dado tanto y tanto, y por la que todos los días doy las gracias (no sé a quién o a qué, pero las doy). Estuve a punto de escribir otra cosa sobre este libro, pero eso habría sido mentirme.
Juan Antonio: no sé si merezco tanta adulación, pero te mentiría si no te digo que, aunque no sea del todo cierto, me encanta escuchar eso y, especialmente, de una persona que para muchos eres un referente. Y Claro con sus sombras… :-).
Besos y muchas gracias por vuestros comentarios.
Clarito
Hay libros que parecen indicados para momentos precisos de la vida, que están escritos para nosotros, y que luego los vuelves a leer en otro momento distinto y no tienes la misma percepcion de ellos, porque tú evolucionas, pero el libro no. El personaje de Alicia es sin duda fascinante, es con lo único que me quedo del libro.
Muy buen artículo Clarito. Besillos
Pocas veces una reseña es tan elocuente sobre las distintas vidas y lecturas que podemos obtener de un libro. En cada momento, en cada, en cada situación… un ejercicio muy interesante.
Me pasa como a ti. Hay libros a los que me daría miedo dar una segunda lectura.
Pero mira qué cosas nos traen los Liblogs…
Nefer: estoy totalmente de acuerdo contigo. Y Alicia, lo mejor del libro, sin duda. Gracias por tu comentario.
Jesús: sí, quién lo iba a decir… jeje. Estos Liblogs… Ah, me alegro que te haya gustado el artículo.
Muchos besos y buen finde, amigos
Claro